jueves, 25 de abril de 2013

Lenguas románicas

Las lenguas romances (también denominadas lenguas románicas o lenguas neolatinas) son un grupo de lenguas estrechamente relacionadas entre sí y que históricamente aparecieron como evolución del latín vulgar. Así pues, estas lenguas derivaron no derivaron del latín clásico (que con el tiempo se convirtió en algo así como una lengua estandarizada, en un idioma aprendido como segunda lengua, y no como lengua materna) sino del  habla cotidiana del vulgo, es decir, del habla común de la gente.
¿Una lista? ¡Faltaría más! Español, catalán, gallego, asturleonés, aragonés, aranés, portugués, francés, franco-provenzal, occitano, rumano, retorromanche, italiano, sardo, piemontés, ligur, lombardo, emiliano-romañol, véneto, napolitano, siciliano, dálmata... 
Como veis, el número de lenguas romances conocidas supera la veintena, aunque en la actualidad muchas variedades regionales están severamente amenazadas y sólo media docena de ellas tienen un uso general y tienen varios millones de hablantes.
Evidentemente, las lenguas que más conocemos son las que están más cerca, es decir, las denominadas ibero-romanas, que suenan entre conocidas y diferentes...

Otras lenguas de España



Hemos visto en clase que, con el castellano, conviven más lenguas. Como no estaría de más conocerlas un poco, aquí tenéiseste enlace de la Wikipedia con información sobre los diversos idiomas de España.
Pero ¿no tenéis curiosidad sobre cómo suenan algunas de estas lenguas? Pues tranquilos, que aquí os dejo este vídeo en el que podéis escuchar una canción en lengua asturiana:


 Y ahora un cuentito tradicional en aragonés:


He encontrado, además, estos dos vídeos sobre  la fala (¿que no sabes lo que es? pues pincha aquí), que también es de lo más interesante:

 Y por último, no puedo evitar poner un par de actividades:
-Actividad 1: Las lenguas de España.
-Actividad 2: ¿Castellano o español?

martes, 23 de abril de 2013

Onomatopeyas

 
¿Qué es una onomatopeya? Empecemos por lo básico, su definición según la Real Academia Española:

Onomatopeya. (Del lat. tardío onomatopoeia, y este del gr. ὀνοματοποιΐα).
1. f. Imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo.
2. f. U. en algunos casos para referirse a fenómenos visuales; p. ej., tic nervioso, zigzag.
3. f. Vocablo que imita o recrea el sonido de la cosa o la acción nombrada.


Estaremos de acuerdo en que es la imitación lingüística o representación de un sonido natural o de otro fenómeno acústico. Ahora bien, lo curioso es que las onomatopeyas también tienen idiomas, es decir, que difieren de una lengua a otra. Y es que en castellano interpretamos el sonido de un pájaro con un «pío, pío», mientras que en euskera sería «txio-txio», en inglés «tweet, tweet» (¡sorpresa! «tweet» no sólo está relacionado con internet...)  «pi, pi» en italiano o «ciu, ciu» en francés. Del mismo modo, las ovejitas hacen «mee» en japonés, mientras que una churra o merina española se expresaría con un típico «bee», que en este caso no difiere de lo que nos diría una latxa. El mismo animal nos contestaría en inglés con un sonoro «baa», diferente al «bê» francés y el «mäh» alemán.

Y esto es aplicable a un montón de animalicos más: nuestro perro nos dirá «wof, wof» si nos ladra en inglés, «bau, bau» si lo hace en italiano, «guau, guau» en castellano y «zaunk-zaunk» en euskera.

Pero no solo interpretamos de manera diferente los sonidos de los animales. Otras onomatopeyas de sonidos comunes suenan también completamente diferentes dependiendo de la parte del mundo en la que nos encontremos. Así, si llamamos a una puerta española haremos «pun, pum», que se convierte en «tuk, tuk, tuk» para los rusos, y en «toc, toc» para los franceses y «danba-danba» para un vascoparlante.

Posiblemente la necesidad de imitar las "voces" de los animales hace que este tipo de onomatopeyas sean las más habituales, pero hay idiomas en los que éstas se encuentran incorporadas al habla cotidiana, como sucede con el japonés, que es posiblemente la lengua más rica en este tipo de representaciones, ya que les sirven tanto para describir sonidos como figuras o para enriquecer acciones (un dato curioso: esta lengua posee, alrededor de diecisiete onomatopeyas para describir el acto de caminar, permitiendo diferenciar entre pequeños pasos de bebé, un paso acelerado o la forma de caminar de algunas personas que arrastran los pies...).

Para terminar, un par de cosillas: si queréis oír onomatopeyas de voces de animales pronunciadas por nativos en diferentes idiomas, pinchad aquí, y si queréis ver una extensa tabla con muchísimas de ellas, aquí.

Por último, os dejo este gracioso vídeo donde podéis ver diferentes onomatopeyas en italiano: