miércoles, 30 de abril de 2014

La publicidad

 
Tanto la propaganda como la publicidad nos parecen unas actividades ligadas estrechamente al mundo moderno, pero tiene una historia mucho más antigua de la que pudiéramos pensar, puesto que desde siempre ha existido en el ser humano el deseo de reclamar la atención sobre lo que le interesa dar a conocer o vender.
Nos consta la primera publicidad escrita, de hace 3000 años, descubierta en Tebas y que hoy se puede ver en el Museo Británico de Londres: se trata de un papiro en el que un comerciarte buscaba a su esclavo hitita, y daba recompesa a quien lo encontrase.
En la antigua Grecia también era una práctica que se llevaba a cabo, puesto que se ha descubierto que allí,  hacia el 480 a.C., se empezó a hacer propaganda política en tablillas.
Los romanos no fueron ajenos a la práctica publicitaria. Por ejemplo, a raíz de una lámpara descubierta en Cádiz, sabemos que ya en el siglo II d.C., a un comerciante llamado Arsenio se le ocurrió serigrafiar en sus productos el siguiente mensaje: "Emite lucernas colatas ab asse(ne)", que queria decir: "Compra lucernas labradas por Asenio". Además, de la Antigua Roma también nos han quedado otros vestigios como este cartel publicitario de una taberna encontrado en Pompeya, donde se anuncia "Tenemos comida: Pollo, Pescado, jamón , pavo y caza":

Pero centrémonos en la publicidad moderna. Ésta nace en el siglo XIX y tuvo un gran impulso gracias a los periódicos, que ceden gustosamente parte de su espacio para lograr una financiación que necesitan para sobrevivir o para crecer, ya que la venta de ejemplares no es suficiente:

 
Pero además, también son muy usuales los carteles, cuyo desarrollo en esta época había avanzado en términos de distribución y elaboración. Aquí tenéis algunos ejemplos:
Anónimo español (s. XIX), Colaborador: Imprenta de D. Pedro Montero (Madrid), 1870
Legítimas máquinas americanas para coser Wheeler Wilson, Anónimo inglés (s. XIX), Colaborador Wilson Grant Company (Londres), 1878
Cartel publicitario de horchatas Daura, finales del siglo XIX 
Anuncio comercial de la Zarzaparrilla publicado del 1895 al 1917.


Poco a poco, la publicidad se va especializando y amplia sus formas de difusión. En los años treinta la radio trae a la vida cotidiana un medio sorprendente y, sobre todo, una alternativa a la forma de recibir información y entretenimiento. Pero, nada ha revolucionado tanto el mercado y la producción publicitaria como la aparición de la televisión...

 


Por cierto, uno de los anuncios que más caló en la España de los años 60 fue el de Cola-Cao, que aprovechó el tirón de la sinfonía radiofónica (la popular “Canción del Negrito” interpretada por Antonio Machin) que le había dado la fama para hacer un anuncio de dibujos animados, ¿os suena?:


Es evidente que la publicidad hoy en día está tan presente que ¿quién no recuerda algún spot?

domingo, 27 de abril de 2014

Nada, Carmen Laforet

Ante la puerta del piso me acometió un súbito temor de despertar a aquellas personas desconocidas que eran para mí, al fin y al cabo, mis parientes y estuve un rato titubeando antes de iniciar una tímida llamada a la que nadie contestó. Se empezaron a apretar los latidos de mi corazón y oprimí de nuevo el timbre. Oí una voz temblona:“¡Ya va! ¡Ya va!”
Unos pies arrastrándose y unas manos torpes descorrieron cerrojos. 
Luego, me pareció todo una pesadilla. 
Carmen Laforet, Nada, capítulo I

Tras la Guerra Civil, una mujer de 23 años escribe una novela que termina por convertirse en testigo de su época, y que gana, nada más y nada menos que el primer premio Nadal (entre otros) el 6 de enero de 1945. Sin embargo, no voy a extenderme más sobre la vida de la autora, de la cual podéis informaros pinchando aquí.

Muchas descripciones de Nada comienzan diciendo que es una “novela autobiográfica…”, pero la propia  Laforet dice algo muy diferente en la introducción a la compilación titulada Novelas (Primera edición de 1957, Barcelona, Editorial Planeta): "Por estas anotaciones y por los fragmentos de mis libros veréis que, si mis novelas están hechas de mi propia sustancia y reflejan ese mundo que –según os explicaba antes soy yo, en ninguna de ellas, sin embargo, he querido retratarme". Así que no voy a aventurarme a hacer cábalas al respecto. Lo que es indudable es que Nada es una novela de carácter existencialista en la que la autora refleja el estancamiento y la pobreza en la que se encontraba esa triste España de posguerra y que su estilo literario supuso una renovación en la prosa de la época. Pero no solo eso, puesto que junto a obra de Cela Pascual Duarte, también revolvió las aguas mansas de la literatura de posguerra. Y es que desde el régimen franquista, y a través de la Sección Femenina, en esa época (recordad que hablamos de 1944) se divulgaba la idea de la menor capacidad intelectual de la mujer frente al varón. Las novelas de consumo femenino las protagonizaban muchachas temerosas de Dios y románticas que conocían a un caballero enigmático con el que acababan casándose... Y en Nada, no ocurre nada de eso. 

Pero basta ya de tanta palabrería. Aquí os dejo un par de vídeos. El primero os servirá para ver los diversos escenarios por los que Andrea se mueve:



Y el segundo es un fragmento de la adaptación cinematográfica de la obra. Es un tanto viejuna, pero es que es de 1947 (sí, en esa época ya había electricidad, si es una cuestión que se le ha ocurrido a alguno...):